sábado, 11 de enero de 2014

Reforzando las estructuras (I)

Como algunos sabrán, en Argentina es época de vacaciones (o sea que no trabajo) pero por otra parte, hubo una ola de calor tremenda, de temperaturas que rozaban los 40 grados, etc.

Pero antes de que llegara ese calor, comencé a tomarme tiempo para alejarme de la computadora y reforzar algunas de las figuras que había dejado algo abandonadas.

Esto incluían algunas que no tenían columnas o sistemas de sujeción endebles, para evitar que se siguieran cayendo o que el calor las deformara. Es época de caídas, cuando esos piecitos de goma se doblan...

En fin, que en un ratito arreglé a estos cinco malcriados:


Aprendí a reducir más el tiempo que se requiere, y ahora en una media hora puedo arreglar a tres o cuatro.

Estoy empezando a hacer esto con otras muchas figuras, para mejorar su pose y evitar caídas. pero también el calor me enseñó otras cosas. Les contaré en la siguiente entrada.

domingo, 5 de enero de 2014

Priorizando colecciones y conociendo gente

Como lo había adelantado hace ya unos meses, puse a la venta mi pequeña colección de figuras de Star Wars. Sin embargo, después de un tiempo de dudarlo, decidí sumar también los cuatro clone troopers que había decidido quedarme. Los veía muy tristes en la estantería y habían perdido el brillo sin las otras figuras que los acompañaran.

Así que ahora están en el hogar de un aficionado a SW que los apreciará tanto como yo. El dinero recaudado con esa venta, más la que hice con otras figuras de esa mini colección, me permitieron pagar por completo la compra de un artículo MUY ESPECIAL de la línea de JLU, que voy a reseñar en unos días, si no me olvido. De manera que la nueva metodología ya se justificó. Con algunas otras ventas en estas semanas, espero poder ahorrar para algunas compras más, sin tocar mucho mi todavía delgado bolsillo.

Sólo quedaron estas, y espero que por poco tiempo.

Esta es una noticia. La otra es que justo con esta compra y esta venta he ingresado en un grupo de coleccionistas locales en donde hay muy buen ambiente y camaradería, que se reúne regularmente y que me está permiendo comprar y vender cosas que hasta hace poco hubieran parecido casi imposibles. Por un lado, es bueno porque puedo vender cosas que tenía casi perdidas, olvidadas en viejos cajones, y que otras personas aprecian mucho. Por otro lado, está empezando a ser una fuente de tentaciones cuando aparecen buenos precios y colecciones en las que me encantaría meterme. En definitiva, es muy positivo, y tendré que aprender más autocontrol.

jueves, 5 de diciembre de 2013

No me pude resistir

Como pequeño regalo de Navidad adelantado (¿a quién engaño?, no será el último) adquirí estas cuatro figuras a un excelente precio, de un coleccionista amigo que está, de a poco, desarmando su colección y conoce mi amor por esta línea.


Realmente ha sido una mezcla rara de oportunidades, entre cosas nuevas y no tanto, en buen estado y no tanto. Plastic Man está excelente, salvo por un detalle grosero de pintura en la espalda. Suponemos que en la fábrica alguien puso el dedo donde no debía y bueno, ahí ha quedado el borrón. Uno más de los detalles a los que nos acostumbró Mattel con estas figuras. Como es un personaje que no tenía, es una ganancia directa.

Superman Justice Lord sí lo tenía, nuevo y en perfecto estado de pintura (este tiene la capa muy manchada en la parte trasera y varias partes borradas, como el cinturón, la nuca, el símbolo). ¿Por qué lo compré? Porque decidí, nuevamente, arriesgar un custom, en este caso del Superman con el traje negro, cuando se recuperaba de su muerte. Las partes blancas son perfectas para repintar encima de plateado (y eso incluye la capa), y quiero ver si puedo despintar con facilidad el blanco que sobre; si no, repintaré encima de negro. Es algo sencillo, para ir aprendiendo y cometiendo errores con una figura sin muchas complicaciones ni tener que desarmar. A ver qué sale.

¡Lightray lo tenía! Pero en una versión mal hecha. El mío no ha sido el único: hay varios dando vuelta (los he visto en venta, por Internet) que no tienen pintada la parte trasera del pantalón rojo, y cuyos detalles en dorado no incluyen las elaboradas líneas negras, así como tampoco las líneas doradas en las botas. Se ve que una tanda ha salido mal de la fábrica y es la única "versión" que he visto. Este, en cambio, está impecable, nuevo y con todos estos detalles. Hago de cuenta que compré una figura que no tenía. La otra, tal vez, también irá para custom.

Finalmente, una variante de Wonder Woman que tampoco tenía, con capa roja. Hace tiempo estuve cerca de comprarla y no pude. Esta está en mal estado: tiene detalles serios de pintura a la altura de los pechos (en esta versión sobresalen como los de Afrodita A, y no es raro que se gasten en las puntas), y la articulación de la cintura está rota y pegada, por lo que no puede bailar. Más allá de este desgaste, tiene detalles de fábrica: dos manchas muy leves en las piernas y la mancha azul en la capa, que está de los dos lados, a la misma altura, por lo que evidentemente no ha sido por malos tratos, sino por un problema con el material plástico. En un primer momento pensé también en usarla para custom, pero temo que si la desarmo se romperá. Así mismo pensé en recuperar la capa y ponersela a una WW que no la tuviera, pero de nuevo, para eso debería desarmarla y arriesgarme a que se rompa. De manera que por ahora, a pesar de su estado, como me salió casi regalada, la tendré como una figura más. Mi experiencia como coleccionista me dice que es preferible tener algo en mal estado hasta conseguirlo en buen estado, y no dejar pasar este tipo de oportunidades.

Ya habrá más sorpresas para fin de año, así que los mantendré informados.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Coleccionar, no juntar

Durante un buen tiempo no agregué ninguna figura a la colección, porque no tenía estabilidad económica y había otras prioridades en cuanto a qué gastar el dinero. Ahora la situación mejoró, pero estoy pensando en comprar otras cosas y ahorrar, por lo que no quiero lanzarme a gastar demasiado en nuevas figuras.

La solución que desarrollé es sencilla: desprenderme de otras colecciones, o al menos, de parte de ellas.

Una de las cuestiones importantes a la hora de coleccionar es saber la diferencia entre coleccionar y juntar cosas. En su momento, compré de a poco un pequeño grupo de miniaturas de Star Wars a bajo precio, porque me gustaron mucho. Soy fan de las películas y de hecho colecciono también miniaturas del juego de rol (ni sé la cantidad que tengo).

Estas miniaturas eran diferentes, más grandes y con muy buenos detalles (algunas incluso tenían articulaciones), por lo que me entusiasmaron. Pero después fui descubriendo que son relativamente caras y difíciles de conseguir en Argentina. Dejé de comprarlas, y hace tiempo las tenía guardadas en un estante, sin prestarles mucha atención.

Esa mini colección no iba a seguir creciendo, algunas miniaturas no me interesaban demasiado y no tenía sentido dejarlas allí si no las estaba valorando. Para colmo, tengo poco espacio en casa y me daba la impresión de que no eran necesarias: estaba juntando, no coleccionando.

Es por eso que decidí vender la mayoría (me quedé con algunos clone troopers que me gustaron mucho) para recuperar al menos parte de lo invertido y volver a ponerlo en mi principal colección, que es la de la Justice League.

A veces uno tiene que hacer sacrificios, porque no podemos coleccionarlo todo. Es normal entusiasmarse y comprar otras cosas que no encajan en las colecciones que tenemos, pero hay que mantener un sano equilibrio. De otra manera empezamos a juntar, sin ton ni son, y luego es difícil desandar el camino.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Una vitrina de colección (y V) + un vistazo a mi colección

Desde hace ya mucho tiempo tenía ganas de publicar esto, pero lleva tiempo organizar todas las fotos y administras mis otros blogs y todo lo demás.

Una vez terminada la restauración de la vitrina, hice algunos malabares con el espacio para poder colocarla en mi pieza, y rápidamente comencé a llenarla con las figuras. Proceso que tomó su tiempo porque mientras lo hacía, tenía que terminar de armar bases para algunas figuras, reparar otras bases, pintarlas y demás. En total me tomó unas dos semanas.

No todas las fotos fueron sacadas en perfecto orden, pero sirven para darse una idea de cómo las fui distribuyendo. En el primer estante, los héroes y heroínas principales del show; en el segundo, los villanos y villanas; en el tercero, las figuras de 10 pulgadas y los héroes y villanos que no aparecieron en el show o tuvieron una aparición menor.

No tengo más para decir. Que lo disfruten. Espero pronto retomar cierto ritmo y poder acercarles más comentarios y reseñas de cada figura de la colección.


sábado, 24 de agosto de 2013

Una vitrina de colección (IV)

Una vez lijada y arreglada la superficie exterior e interior del mueble (lo que no se iba a barnizar se limpió profundamente), quedaba la fase final: la pintura.

Una de las cuestiones que me había preocupado era el color de las maderas. Recordemos que no iba a reenchapar todo el mueble, sino gran parte. Las puertas de la baulera iban a quedar con su recubrimiento de raíz de nogal, y había sectores que no tenían enchapado y que por lo tanto sólo serían lijados y repintados. Para colmo, descubrí en este proceso que el mueble estaba hecho con varios tipos de maderas, algunas más rojizas, otras más blancas, algunas más lisas, otras con más dibujos.

En un principio había pensado en usar algún tipo de tintura para emparejar los colores, aprovechando que ahora los barnices son realmente traslúcidos y se podía buscar un tono similar. Sin embargo, una nueva consulta a nuestros carpinteros amigos me dejó un buen consejo. Para emular el color que tendrá la madera luego de ser barnizada, y tener una idea de los colores, lo mejor es pasarles thinner o aguarrás con un trapo.

De esta manera pudimos ver que, aunque lijadas las diferentes partes del mueble se podían ver varios tonos de madera, al pintarlas iban a quedar mucho mejor. En realidad la vitrina quedaría de dos tonos, pero de manera armónica, con un color más oscuro en la mayor parte y un tono más claro en las puertas inferiores. Así que comencé a pintar más tranquilo.

Decidí utilizar un barniz satinado, que no es tan brillante, y comencé por la parte superior. El problema que tuve es que luego de agotar el pequeño tarro que tenía, no pude conseguir más barniz ¡por una semana! Es cierto, no tenían en ninguna de las ferreterías de mi barrio (4, en un radio de pocas cuadras) ni tampoco en la pinturería donde había comprado el tarro anterior. Así que estuve puteando durante varios días (incluso durante un fin de semana largo) porque tenía ganas de trabajar y no tenía con qué.

Finalmente, luego de esta demora, continué donde había dejado. Una de las buenas ideas que tuve funcionó doblemente. Había tapado con papeles los vidrios de las puertas para evitar rayarlos accidentalmente al lijarlas, y para que no se acumulara polvillo sobre esas superficies. Como nunca los quité, no fue necesario volver a ponerlos en el momento de pintar el mueble; sólo tuve que reforzarlos un poco y cubrir algunas partes que se habían salido.

Así, de a poco, fui cubriendo toda la superficie exterior. En general el proceso no tuvo ningún problema ni tuve que rehacer nada importante, salvo alguna que otra vez en la que cargué demasiado el pincel y sin darme cuenta generé alguna que otra marca de derrame. De todas maneras, como le ponía atención a los detalles, estos errores eran descubiertos rápidamente y podía corregirlos con la pintura todavía fresca.

Al ver la diferencia de tonos uno puede comprender mi miedo.


Lo que implica tener tres tipos de maderas.

Ahora bien, una vez terminada la parte superior, exterior, tocaba pasar a la inferior y a la interior. Para esto dejé que la pintura se secara bien y volteé el mueble, apoyándolo en una mesa de jardín.

En esa parte me esperaba un trabajo enorme, como se podrá ver en las fotos que siguen.

Era la parte del mueble que más había sido maltratada por la humedad, el abandono, la grasa, la suciedad, etc. Incluso encontré la indeseable prueba del accionar de insectos, posiblemente cucarachas, que habían hecho allí sus nidos.

Para colmo, esta parte del mueble nunca había tenido barniz, por lo que ciertas partes estaban en muy mal estado: manchadas, llenas de grasa e incluso la madera a veces tenía una contextura gomosa, tan deteriorada por la humedad que había perdido su característica dureza.

Luego de un rato renuncié a usar lijas, ya que la grasa las empastaba. En su lugar volví a usar una espátula algo afilada, que me permitió remover la grasa, junto con líquidos de limpieza. Por si fuera poco, en la parte exterior de las patas había restos de pegamento del enchapado que no salían, y se quedaron ahí.

En las fotos puede apreciarse lo opaco de la madera. En las esquinas, las manchas blancas marcan antiguos nidos de cucarachas, tal vez lo más asqueroso que tuve que remover. Ni qué decir que luego de hacerlo me lavé bien las manos, y luego procedí a lijar todo el conjunto para poder darle una buena mano de pintura. Los resultados fueron muy buenos.

Primera mano de pintura, más ligera. Después les dí una
más espesa, para una protección mayor.
A pesar de lo que había decidido previamente, y viendo que tenía suficiente pintura y tiempo, decidí pintar el interior de la baulera, que estaba en buen estado pero que tampoco había sido pintado nunca.

Más adelante, también, cuando volví a poner el mueble en posición vertical, decidí pintar el piso de la parte superior. Allí la pintura estaba opaca y rayada; en un rato la lijé suavemente y la pinté con una sola mano, ya que no había falta más que eso.

En suma, a pesar de agregar trabajo en esta parte del proceso, no gasté mucho más tiempo, ya que las grandes extensiones son más fáciles de pintar, sobre todo si están horizontales.

Así quedó el piso de la vitrina. Iba a lucir muchas de las
piezas, así que tenía que quedar bien.


Los detalles, para el final

Una vez terminada la pintura, me puse a trabajar en los detalles finales. Principalmente, la limpieza de las manijas de las puertas y la rectificación de las chapas de las cerraduras.
A la izquierda, una manija sucia; a la derecha, una limpia.
Había manchas que no salieron con el producto de
limpieza de metal, pero el resultado es incomparable.
Originalmente pensé en poner manijas nuevas, ya que las originales estaban en mal estado. Me habían contado que se podían conseguir buenos herrajes, de bronce, en una tienda especializada. El tema es que al ir allí, había demasiadas opciones. Los mejores herrajes eran muy caros; para colmo, a veces no coincidían con el estilo del mueble. Encima de todo, las manijas con dos brazos no coincidían con los agujeros en la manera (había llevado una de muestra y siempre eran o más largas o más angostas).

De manera que tuve que decidir por comprar pomos individuales, de plástico. Sin embargo, no me gustaban mucho, y finalmente, por este y otros motivos, decidí ver si podía limpiar las manijas. Además, descubrí que las planchas de plástico que estaban quebradas podían quitarse sin que la manija dejara de servir. Así que las removí, las guardé para copiarlas y reemplazarlas por otras hechas de madera (en el futuro, pediré ayuda a mis amigos carpinteros) y las puse así como quedaban.

El resultado no fue tan malo, como puede verse.

Lamentablemente la llave no respondió
igual de bien a la limpieza. Pero por lo menos
funciona de maravilla en ambas cerraduras.

El ojo de la cerradura de la puerta superior estaba tan
maltratado que no pude enderezarlo como quería. De todas
maneras, tomé una decisión práctica: lo puse en la puerta
de abajo, donde es menos visible.

Pero no todo terminó ahí. Para mí, que me gustan los detalles históricos, quedó esta curiosidad.

Al limpiar la parte trasera, que no pinté, encontré esta etiqueta de una carpintería. No sé si repararon o construyeron el mueble; la dejé tal como se ve. Lamentablemente no tiene ningún indicio de año en que fue pegada, y se puede ver muy poco de su contenido, ya que está muy deteriorada. Lo principal es el nombre de la carpintería: "Scarabino Hermanos", y parte de la dirección, en Rosario. Lamentablemente el primer dígito de la misma está cortado, literalmente, por la insición de algún objeto cortante, por lo que no sé si es un 8 o un 3 o qué más.

Es una cuenta pendiente; apenas pueda trataré de investigar algo, para saber, al menos, si esta carpintería o lo que sea sigue estando abierta, si está el edificio que la cobijó, etc.


¡Terminado!

Y sí... después de todo esto, ya no queda decir más. Es la foto que estaban esperando, ¿no? Bueno, ahí van algunas, de cómo quedó el mueble inmediatamente después de ser terminado en mi patio.







Y la final es una foto muy especial. El día en que lo metí en mi pieza empecé a poner en él las figuras, para tener idea de cómo iba a acomodarlas y de cuantas cabrían. Pero, ¿cuales poner primero? La respuesta fue sencilla: las dos que me iniciaron en la adicción: Huntress y Question.



Por la foto puedan darse cuenta que entran muchas, pero muchas figuras en cada estante... Pues bien, esas se las debo. Es la parte final de mi crónica y vendrá en unos días: cómo llené el mueble con mi colección y cómo quedó todo el conjunto. Será para más adelante.

lunes, 12 de agosto de 2013

Una vitrina de colección (III)

Una vez pasado lo peor, es decir, el reenchapado, comenzó otra fase, mucho más sencilla aunque no menos cansadora: dejar todo listo para la pintura.

El tema tenía, cómo no, sus cuestiones. La principal era que no había reenchapado todo el mueble, porque el material disponible no me alcanzaba. Las puertas inferiores eran muy grandes y no tenía planchas lo suficientemente anchas. Por otra parte, estaban en condiciones bastante decentes, por lo que me parecía una pena quitarlas. Por lo que me dijeron, el enchapado es de raíz de nogal o algo así, y los dibujos son bastante interesantes.

Como puede verse en la foto, los tonos de las maderas son diferentes, y este era uno de los temas a tener en cuenta: que el mueble no quedaran como un frankenstein. En realidad, por lo que pude ver en esta parte del proceso, ya desde entrada el mueble había sido construido con maderas muy diferentes. Más allá del color, una vez uno comenzaba a lijar, notaba diferentes texturas y dibujos debajo del barniz y la suciedad. Así que dejé de sentirme culpable por no haber enchapado todo.

Para colmo, algunas superficies, como las patas delanteras, estaban muy manchadas por la humedad, la grasa o partes del pegamento del enchapado anterior que no pude retirar ni lijar. No insistí demasiado, para no dañar la madera.

Así fui lijando todo el mueble, con algunas excepciones. La parte interior superior quedó igual, ya que el barniz estaba impecable. Sólo lijé el piso central de la vitrina, que estaba muy rayado a causa de muchos años de posar cosas en él.

La cajonera no trajo problemas, pero tuve que gastar algo más de tiempo en lijarla porque tenía manchas de humedad. Me sorprendió ver que nunca había sido barnizada: la madera estaba al desnudo en piso, techo y paredes. En realidad no pude sacar las manchas de humedad, que habían penetrado la madera y la habían deformado un poco, pero me quedé conforme sabiendo que el barniz taparía algo y que la protegería de ahí en más.

Fue así que más o menos lentamente fui dejando al mueble listo para la pintura, trabajando un rato cada día y llenándome de polvillo. Para no perjudicarme la respiración trabajé con un trozo de tela a modo de máscara, ya que algunos días eran ventosos y estaba comenzando el otoño. Hay que tener en cuenta la seguridad y la salud.

En fin, les dejo algunas fotos del proceso y de ciertas áreas del mueble. En la siguiente entrada les mostraré cómo lo fui pintando y cómo quedó antes de ser poblado por mi colección. Nos vemos.


La madera de los costados era diferente de la de la
parte superior, con otro tono y dibujo de la madera.


Una puerta lijada y la otra no. Obsérvese las manchas de
pegamento y humedad en las patas.

Para tapar algunas hendiduras entre planchas de enchapado
tuve que recurrir a una solución práctica: cola de carpintero
más polvo de madera del lijado. Quedó perfecto.

Tuve que revisar los agujeros para la cerradura
y las manijas de la puerta superior.

Una puerta en proceso de lijado. Por suerte el enchapado
era bueno y se dejó trabajar.