miércoles, 26 de junio de 2013

Una vitrina de colección (I)

Hablé hasta ahora de dos estanterías que utilicé para guardar parte de mi colección, mientras no sabía qué hacer con la totalidad de la misma. Con más de 100 figuras, no había espacio suficiente en las estanterías de bibliotecas y otros lugares de mi habitación. Además, ahí seguían juntando polvo y cayéndose de vez en cuando, con el consiguiente temor de resultar dañadas.

El tema me seguía preocupando y no le encontraba respuesta. Había pensado en cerrar con vidrio o acrílico una sección de una biblioteca que estaba sin uso, pero eso hubiera sido caro. Además era una parte muy poco iluminada de la casa, lo que le hubiera quitado a la colección mucho impacto visual. Necesitaba centralizar todo en un solo lugar, uno que llamara la atención y la preservara del polvo.

La vitrina, así como la vi por primera vez,
antes de llevarla a mi casa.
De pronto me encontré con la solución perfecta. Una parte de la familia se mudaba, por razones que no vienen al caso, y no se llevarían algunos muebles de su antigua casa. Mi madre recordó que uno de esos muebles era, justamente, una vitrina, como las que se usaban hace medio siglo (y más) para guardar copas y cristalería en general.

Aquí se mezclaron otros intereses. Soy aficionado a las cosas antiguas (sean vehículos, edificios, muebles o aparatos) y me da mucha pena verlas tiradas, rotas o arruinadas. Adoro encontrar historias sobre esos objetos: este, para colmo, era parte de mi familia. De pronto todo estuvo claro. Tenía que salvar ese mueble de la destrucción. Nuestros familiares estuvieron de acuerdo en cedermelo, sabiendo que iba a darle mucho cuidado y buen uso.

Ahora bien, del dicho al hecho hay mucho trecho. El mueble en sí tenía más de medio siglo, por lo que me comentaron mis parientes; de hecho calculamos unos 60 años o tal vez un poco más. Por si fuera poco, al desgaste por el uso normal se le agregaba, según pude ver al recogerlo, que la humedad había hecho su trabajo sobre ciertas partes de la madera, manchándola y curvándola ligeramente.

Con todo, se trataba de un muble sólido, y al sacarlo a la calle y ponerlo al sol, se fue formando la idea de restaurarlo. De alguna manera.

Hasta ese momento, la idea más remota para guardar la colección había sido comprar o hacer armar un mueble. Pero no tenía trabajo y el costo hubiera sido muy elevado. Ahora, con el mueble indicado en mi poder, se me ocurrió que restaurarlo tal vez fuera más económico (por cierto, soy gran fanático del programa Los Restauradores, ya adivinarán por qué).

Vista de la parte inferior. Se nota el enchapado roto en las
manchas de color diferentes, principalmente en la parte
central, donde hay una pequeña repisa que rodea la parte
superior del mueble. También puede verse la parte inferior
de las patas, completamente negras por la grasa.
Una vez llevado a mi casa y puesto en el patio (algo que tuvo su esfuerzo, por su tamaño y su bajo centro de gravedad), el posible costo de la restauración comenzó a elevarse. El espejo de atrás estaba bastante manchado, y la única solución era hacerlo replatear, operación según me dijeron bastante cara. Las manijas de las puertas, parcialmente metálicas, estaban rotas: cada una tenía una pieza plástica (¿baquelita?) y las tres estaban partidas. Obviamente las partes metálicas estaban manchadas, y las cerraduras, aunque funcionaban bien, estaban golpeadas de tanto errar el agujero (por suerte tenía la llave en buen estado, aunque casi negra).

El mueble, aunque estaba hecho de madera sólida, tenía en su mayor parte un enchapado de diferentes maderas. No había panel que no hubiera perdido al menos un pedazo, aunque los peores estaban en la puerta superior izquierda. El enchapado de la parte media era un desastre, y uno de los chaflanes directamente no tenía enchapado, dejando ver la textura de rayas que le habían hecho a la madera para mejorar el agarre del pegamento.

El chaflán sin enchapado, ya lustrado.
Las manchas blancas de arriba es el
residuo de la limpieza de los cristales.
La parte inferior era una baulera donde esperaba poner muchas cajas que tenía sueltas en la habitación (entre ellas las cajas que tienen los envases de las figuras que compré en cajas). Algunas cosas no tenían solución: por ejemplo, la humedad había afectado a su interior, que nunca había sido barnizado, manchándola y deformándola. Por eso las puertas no cerraban muy bien y había que forzarlas. El enchapado de las mismas, aunque en relativo buen estado y no se había levantado, estaba cuarteado y daba pena. Pero lo peor eran las patas. Las dos delanteras, más anchas, habían perdido casi todo su enchapado, estaban manchadas de humedad u otras cosas, y parte de ellas estaban totalmente negras debido a la grasa adherida.

Sin embargo, había ahí mucho material bueno. En primer lugar, como todo mueble antiguo, la madera utilizada era sólida: nada de aglomerado o materiales que se dañaran de manera irrecuperable. Todo podía ser lijado y recuperado con más o menos trabajo. Los cristales de las puertas y estanterías estaban en perfecto estado. Y digo cristales porque según me dijeron, no es vidrio: hay una diferencia de calidad, porque estos muebles se hacían con material de mayor calidad, cuyo costo ahora es prohibitivo. La prueba está en las estanterías, de casi medio centímetro de grosor, que pesan, creo yo, cerca de un kilo cada una.

Al poco tiempo comencé a limpiarlo, mientras evaluaba cabalmente qué era lo que tenía que hacer. La grasa podía sacarse: de pronto el techo dejó de ser negro y descubrí que no tenía enchapado (era una placa de finas láminas de madera unidas por pegamento, afortunadamente en buen estado). El mueble podía lustrarse con cera, y se podían corregir otras cuestiones menores. Pero la falta del enchapado arruinaba su aspecto.

La vitrina, con el trabajo de des-enchapado
en sus primeras etapas. Pueden verse, arriba,
las planchas de enchapado nuevo, listas para
ser utilizadas.
Fue así que consultamos a unos muebleros vecinos (a quienes les estamos totalmente agradecidos). Nos comentaron que este tipo de trabajo era muy costoso en tiempo y esfuerzo, por lo que resultaría caro de encargarse. El enchapado viejo tenía que ser removido: desde ahí había dos elecciones. O colocar un enchapado nuevo, o lijar y lustrar la superficie de madera para quitar las marcas y dejarlas pulidas.

Después de pensarlo un poco, decidí elegir el re-enchapado. Por lo que me habían dicho, no requería de herramientas particulares ni de gran experiencia o conocimiento, por lo que mis vecinos, más que generosos, me dieron sin costo el material para hacerlo, así como un un curso rápido acerca del tema.

Sin embargo, quitar el enchapado antiguo iba a revelarse muy agotador, además de problemático. Había sitios en donde uno podía hacer ese trabajo con el dedo (como puede verse, por ejemplo, en la parte superior, que forma el techo de la vitrina). Sin embargo, en ciertos lugares había que tener cuidado para no llevarse puesta parte de la madera sólida, que se aferraba firmemente al pegamento utilizado. Ese fue el primer error que cometí, en ciertos lugares.

Tengo que reconocer que luego de un tiempo, la cosa se complicó bastante. Afortunadamente era verano, y podía disponer de gran parte de mi patio para esas tareas, durante horario matutino, cuando el sol hacía tolerable el esfuerzo físico. Lamentablemente, cuando terminé las partes más fáciles, las que eran más complicadas comenzaron a desanimarme, y de pronto sólo hacía ese trabajo durante unos minutos al día.

Pero no quiero alargar más esta entrada. El proceso de restauración fue arduo, y seguiré contandolo de a poco en los días que siguen. Espero que les interese.

viernes, 7 de junio de 2013

La historia de la segunda estantería

Como comenté anteriormente, armé con bastante trabajo una estantería con vitrina improvisada al costado de una ventana, para aprovechar una estantería que tenía muy maltratada.

Pero mi idea no era poner eso solamente, sino pasar de otra pieza una estantería más grande. Esto se demoró bastante, porque había que perforar con taladro la pared y para eso necesitábamos que viniera un carpintero, que tenía que ayudarnos con otras cuestiones de la casa.

Un día cualquiera vino y en diez minutos la estantería estaba vaciada y en su nuevo lugar. Como se puede ver, no era la solución definitiva (tampoco lo había planeado así). Los dos estantes inferiores eran para poner cajas de CDs y DVDs, y sólo quedaba la superior. Pero en esta cabían muchas figuras, casi unas 30, por lo que decidí poner todas las que correspondían a los miembros fundadores de la Justice League. Salvo Batman, que como pueden ver, tenía su estantería aparte.

Así quedó. Eran 28 figuras del resto de los 6 miembros. Esta mudanza descongestionó la acumulación excesiva de figuras en lugares inadecuados, me dio una excusa para limpiarlos terminar algunas bases adicionales. Además, como descubrí con alegría, en esa zona no entraba mucho polvo, así que la ausencia de un vidrio no molestaba demasiado.

Sin embargo, lo que pensé como algo fijo terminó siendo algo temporal, y cuando apareció la oportunidad de conseguir una verdadera vitrina, enorme y con mucho más estilo, no lo dudé ni por un segundo. La conseguí y me puse a restaurarla, porque tenía muchos años. Pero esa es otra historia, que contaré a la brevedad.

Lo cierto es que hace unas semanas, mientras reacomodaba todo para incluir este mueble en mi habitación, decidí poner todas las figuras allí, por lo que fui quitando las que estaban en esta estantería. Obviamente también quité las que estaban en la estantería improvisada de la derecha, porque una no tiene sentido sin la otra. Esa primera vitrina vertical se usa ahora para poner figuras de Star Wars, que estaban diseminadas por varias bibliotecas y terminan juntando polvo y dificultando la limpieza de la casa.



 Arriba, cómo estaba todo. Abajo, cómo quedó después del comienzo de la mudanza. Los Batman fueron para el mueble, que será reseñado en próximas entradas. El espacio en donde estaban las figuras estaba planeado para poner cajas de películas, por lo que cabe perfectamente mi colección de DVDs de la Justice League, Batman: The Animated Series, las películas animadas de DC, etc. (todavía no estaban cuando saqué la foto).


Puede parecer algo tonto, o menor, que cuente esta historia de transición, pero es justamente eso, una historia de transición, que me ayuda a contar la que sigue, que es mucho más interesante. Nos vemos en unos días con más cosas para contar.

domingo, 26 de mayo de 2013

La historia de la primera estantería

Un mes exacto sin publicar nada nuevo. Es tiempo de ponerse al día y a lo grande, con algo que tendría que haber publicado en varias entradas, pero que ahora va todo junto, para compensar.

¿Cuál es el mayor enemigo de nuestras figuras? Los niños, dirán muchos. Pero aunque esto pueda ser cierto, en verdad, no hay niños en todas partes. Lo único que es imposible de evitar en un planeta llamado Tierra es eso, justamente. El polvo. Así que apenas pude me puse a pensar en formas de evitarlo.

Pero con pocos recursos y espacio, el año pasado tuve que ponerme inventivo. Lo que surgió fue la primera estantería dedicada a la colección. Para ello partí de una curiosa estantería de madera algo endeble, que tenía desde que remodelamos la casa.

La estantería en cuestión era una pieza larga, con tres divisiones muy altas. Estaba empotrada en la esquina de una pared que se cortaba, para delimitar una escalera. Como esa pared se demolió, la estantería quedó libre y decidí guardarla, sin saber bien para qué la usaría. Lo único que hice fue añadir más estantes, pegándolos con cola de carpintero, ya que la madera era muy delgada y no aceptaría clavos. Lamentablemente no tengo fotos de ese momento pero espero que se hagan una idea cuando vean las fotos.

Vi entonces que las figuras de la JLU entraban muy bien, por la altura, y que cabían tres figuras convencionales por estante. Sin embargo, el único lugar que tenía disponible estaba al borde de una ventana. ¡Iba a llenarse de polvo! Pero tenía, como ya dije, mi inventiva.

Al reacomodar mi pieza encontré muchas cajas de CDs y DVDs en mal estado: rotas o muy rayadas. Además, muchas simplemente sobraban, porque había tirado el contenido. Y como las tapas de esas cajas eran algo más grandes que las estanterías, se me ocurrió que podía improvisar unas puertas deslizables usando las partes de atrás de las cajas y fragmentos de las tapas, que tienen guías para los librillos de los CDs. Así que manos a la obra: tenía que probar el concepto para ver si era realizable.


Empezamos disponiendo todo lo necesario: las cajas de Cds, una tabla de madera para poder cortar, una lija para suavizar los cortes, una regla para marcar y el cutter o trincheta.




Con el cutter cortamos en dos cada tapa, para luego cortar a su vez lo que sobra en los costados. La estantería es más angosta, así que tuve que quitar medio centínetro de cada lado. Esto es necesario, además, porque las tapas tienen topes para evitar que se caigan los librillos, y estos impedirían el deslizamiento de la puerta.


Lo siguiente era cortar las puertas de acrílico de la vitrina. Para esto usé la parte trasera de las cajas de CDs. Para esto hay que desmontar totalmente la caja. Una cuestión a tener en cuenta: hay que elegir cajas que tengan limpia esa parte, que es muy propensa a rayarse. De otra manera la puerta no dejaría ver bien el interior y daría mal aspecto. Por esta causa tuve que descartar varias cajas.



Una vez cortadas las dos partes, elegí el estante de más abajo para la prueba del concepto. Pegué con cinta adhesiva las guías, que antes habían sido medidas y cortadas para que cupieran adecuadamente. Nótese que todavía no les recorté el sobrante superior e inferior. Debía medir bien cómo calzaba la puerta deslizante, para no cortar de más ni de menos.

Una vez visto que las puertas cabían adecuadamente en altura, tenía que medir y cortar en ancho. Mi idea era que una de las puertas fuera apenas más chica, para que la más grande la mantuviera en su lugar. De esta forma el polvo no entraría y sólo habría una forma de abrir la vitrina: quitar primero la puerta "maestra", que bloqueaba a la segunda.


Como había calculado, todo salió bien. Una vez cortadas las dos puertas, dispuse las tres figuras elegidas como puede verse en la foto. De esta manera todas eran adecuadamente visibles, gracias a cómo había diseñado las bases.

Entonces llegó la siguiente fase: construir estas vitrinas para la estantería, normalizando la producción de piezas. Para pegarlas a la madera, elegía utilizar silicona caliente, que trajo buenos resultados:



En estas dos fotos anteriores se puede ver cómo quedan los componentes mientras se los instala. El hecho de que las cajas de CDs tengan ranuras al costado facilitó la adherencia de la silicona. No es una vitrina a prueba de todo, pero tiene la resistencia suficiente para lo que se le pide.

Como era de esperar, aquello fue un lío de grandes proporciones. Había que encontrar suficientes cajas para todas las estanterías, pero como la idea era reciclar cajas viejas y no comprar nuevas, tenía que buscar algunas que estuvieran en mal estado, para poder cambiarlas por las que estaban en mejores condiciones, destruyendo las gastadas. Afortunadamente como las guías usaban la parte del costado de las cajas, podía descartar el centro, que a veces estaba muy sucio y rayado.

Esto que verán en las fotos me tomó varias semanas de largo trabajo de corte, lijado de bordes, mediciones y todo tipo de pequeños problemas. Aquí pueden ver cómo fue creciendo la estantería, de abajo hacia arriba:



Con seis estantes, cada uno con capacidad para tres figuras, mi primer idea había sido poner a toda la JLU en esta vitrina, aprovechando el hecho de que tenía varias versiones de cada personaje. Sin embargo, los miembros de la liga son 7, de algunos tenía más de tres versiones. Así que decidí que iba a poner solamente personajes de Batman: aliados y villanos. Cada nueva vitrina albergaba a tres más:



La adición del Joker con su malévolo instrumento de muerte marcó una rotura en la norma, ya que no entra otra figura en ese estante.

Sin embargo, para cuando llegué a esta altura y comencé la fabricación del estante inmediatamente superior, las condiciones de la colección habían cambiado. Estaba cerca la instalación de una nueva estantería, que iría pegada a esta, en donde podría poner más figuras (contaré la historia de esta otra estantería, la segunda, en otra entrada).

Además, encontré un problema inesperado: el último estante es apenas más grande que los demás (recuerden que su construción y remodelación fue improvisada, antes de tener en cuenta para qué la usaría exactamente). Es apenas más alto que las tapas de los CDs, por lo que la puerta deslizable quedaría bailando, según las mediciones que hice. Mientras trataba de solucionar este inconveniente, encontré algo más: la solución definitiva al problema del polvo en la colección. Un mueble nuevo.

Pero la larguísima historia de este nuevo miembro de la familia tomará más tiempo y es una de las razones por las que recién ahora puedo contar la historia de la primera estantería.

Mientras tanto los dejo con la primera estantería según está actualmente. Nunca la he abierto, las figuras están en perfecto estado y como pueden ver el diseño impide que se junte polvo en cualquier parte. Y aunque no tiene mucha luz (tal vez su único defecto), lo cierto es que la luz natural de la calle es suficiente, mientras la artificial la suple generalmente.

Pero bien, dejo de hablar y los dejo con ellas:


viernes, 26 de abril de 2013

En transición

Uf, tantísimo tiempo sin escribir... ¡Pero no crean que no querían! En realidad, estoy con tantas cosas en la cabeza y en las manos que no me daban los tiempos... pero quiero cambiar eso en unos días.

Los que sigan mi blog personal verán que estuve muy ocupado restaurando un mueble. A veces durante una hora, hora y media o dos horas por día (tengo sumado casi un día de trabajo en todo el mes). ¿Para qué es el mueble? Es una vitrina para guardar TODA la colección, o al menos gran parte. ¡Ya van a ver las fotos! Quedó hermoso, ahora solamente queda la pintura.

Así que ahí estuve ocupando mucho tiempo, y también en otras cosas pequeñas que ya se cerraron. Tengo mucho para contar sobre la colección, aunque en sí no he añadido ninguna figura a la misma.

Por ahora los dejo con una pequeña muestra de cómo está todo. El hueco que había en la biblioteca tiene que ser ocupado por otras cosas y, en vista de que el mueble está casi terminado, hubo que mudar la colección a los estantes. Momentáneamente, claro.

Sí, no me digan. Temo que haya una avalancha. Pero me han demostrado que son mucho más duros de lo que parecen.

miércoles, 13 de febrero de 2013

JLU + Avengers?

El mercado de lo trucho, de las copias pirata, no tiene límites. De ningún tipo. Hace unos meses, con la explosión de la película The Avengers, los negocios ilegales que venden en la calle comenzaron a traer enormes figuras de acción de Batman y Linterna Verde... en cajas de los Vengadores, junto con figuras de estos personajes de Marvel. Un verdadero despropósito, pero también una curiosidad que mueve a risa e incluso debe haber movido a algún coleccionista loco.

En estos días, por otra parte, pude ubicar, por accidente, figuras truchas (para los no argentinos, ilegales, de mala calidad) de Green Lantern, con accesorios absurdos, pero en blisters bastante convincentes, incluso con nombres de episodios. Copias bastane buenas, que yo identifiqué justamente por lo raro de los accesorios (¿Green Lantern con un lanzamisil?) y porque noté una calidad diferente en las figuras de la foto: se trataba de moldes no originales.

Todo esto, sin embargo, no me había preparado para lo que hace unos días en una terminal de ómnibus de una localidad cercana a Rosario, donde fui a pasar unos días:

Me disculpo por la calidad de la foto, pero estaba apurado.
Pues sí, enrolaron a Hawkgirl en los Avengers, y para colmo, en su versión de la JLU. Por lo que veo, no sólo olvidaron su mazo sino que encima está por perder un ala, seguramente por su lucha contra Loki, como se ve en la película :P

Si tuviera dinero, quien sabe si las compraría, al menos para reírme un rato y regalárselas a algún niño a quien no le importara la herejía que suponen. Pero en fin, ahí ha quedado registrado.

miércoles, 30 de enero de 2013

Mejorando las bases (II)

Comentaba la vez pasada que había solucionado el molesto problema de los pies pequeños, los pies sin agujeros para los soportes y los pies que se doblaban por el calor con una sencilla operación sobre las bases de madera: insertar un palo para brochette y "atar" a la figura con un trozo de alambre de cobre.

Sin embargo, aunque en muchos casos esto qudaba muy bien, porque se disimulaba mucho debajo de los brazos, no siempre es así. Como se puede ver en la foto de la derecha, el alambre brilla.

Pero este no era mi mayor problema, sino el temor de que, con las altísimas temperaturas de este verano, el alambre pudiera tomar suficiente calor como para marcar la figura. No derretirla, pero sí marcarla.

Entonces me puse a pensar qué otro elemento podía usar, y tuve una idea: los alambres cubiertos de plástico que cierran los envases de panes para hamburguesas, pan lactal y muchas otras cosas. También, los alambres cubiertos de material plástico que se usan para atar los cables que vienen en todos los aparatos electrónicos, como cámaras de fotos, celulares, etc.

Como guardo las cajas originales, manuales y todo lo que viene con cualquier cosa que compro, no fue difícil recolectar algunos. A muchos los saqué de cables que ya no se usan, porque son de aparatos obsoletos, o reemplacé este cablecito por gomas elásticas u otra cosa.

La idea es que el material plástico podría proteger a la figura ante las altas temperaturas. Además, como pueden verse, hay de diversos colores, lo que me permitía usar cables negros en una figura negra, cables rojos en una figura roja, etc., haciendo que sean más difíciles de ver.

Tuve algunos problemas, claro. Actualmente, para ahorrar costos, los paquetes de panes de hamburguesas y todo lo demás no traen un cable de metal en su interior: son simples trozos de plástico que retienen su forma porque han sido presionados con calor. Por lo tanto no se los puede modelar, no mantienen la postura en la que uno los pone. Es por eso que luego de probar un poco, tuve que descartarlos y quedarme con los otros. Los resultados saltan a la vista:





En la figura de Steel, tuve que usar cable negro porque los blancos que tengo son muy cortos y débiles. La figura tiene un serio problema de estabilidad (pies mal hechos), por lo que tuve que atarlo, además, a las manos.

Otro es el caso de Animal Man. Como podrán ver, apenas se distinguien las cables sobre la chaqueta. Así solucioné totalmente su tendencia a caerse.

Estoy aplicando esta solución a más figuras, pero no he quitado todos los alambres de cobre. Por ahora, quiero ver qué tan bien se mantienen. Tal vez exageré en mi temor.



lunes, 7 de enero de 2013

Mejorando las bases (I)

Al poco tiempo de construir las bases para las figuras, de las que hablé extensamente en varias entradas, me di cuenta de que algunas figuras necesitaban algo más. La colección tiene piezas muy dispares en diseño, tamaño, problemas de fabricación, etc.

Uno de los problemas más graves era el de las figuras que se caían. Esto sucede generalmente con figuras que a) tienen pies pequeños y b) son muy corpulentas en la parte superior, por lo que pesan mucho arriba y tienen poco sostén. La situación empeora si para colmo los pies están dañados/mal fabricados o están hechos en un material demasiado blando.

Lo peor eran estas figuras que menciono recién: con pies desparejos (tengo un par de figuras con una pierna apenas más corta que la otra) que se doblaban cuando la temperatura subía demasiado y hacía que el mal material plástico se deformara más.

Me puse a pensar en alternativas de todo tipo, y pronto comprendí que debía ponerle un tutor a estas figuras, un poco como hacen los agricultores cuando quieren que una planta crezca derecha y hacia arriba. El tema era cómo hacerlo y sobre todo cómo hacer para que fuera lo menos visible posible.

La solución me llegó en parte mirando la película Toy Story 2, cuando vemos a Woody puesto en un exhibidor que lo sostiene por las axilas. Teniendo ya la idea fija, final, me puse a trabajar.

Mi primer sujeto de prueba fue una figura de Parasite, que encima de tener pies débiles, portaba su accesorio en mano, lo que le aportaba más peso. Esta figura había resultado totalmente imposible de sostener en clima más o menos cálido, y siempre, con el tiempo, terminaba deslizándose de su base.

La primera pregunta había sido ¿qué usar como soporte? Pensé en los palos para hacer brochettes, y ni siquiera tuve que comprarlos. Tanto mi madre como mi tía son maestras en hacer manualidades y tienen de todo en sus casas, así que por casualidad, mi tía tenía una bolsa llena de estos palillos, bastante más gruesos que los escarbadientes que usé para sostener los pies en las bases convencionales. Otro tema era conseguir un tornillo más grueso, que hiciera un agujero justo para esos palillos. De nuevo tuve suerte: tenía uno con gancho y todo.



 El tema era calcular, marcar el agujero, hacerlo y luego empalmar el palillo. A veces hay que girarlo y hacer mucha fuerza porque no todos son iguales; con el tiempo aprendí a diferenciar los más delgados. Una vez hecho esto, la figura queda así:

Nótese el ganchito en el pie izquierdo. Es el que siempre
traía problemas, así que lo puse para tratar de impedir
que la figura se doblara en esa parte, sin resultado.
De todas maneras lo dejé para que no se mueva demasiado.

¡Ah! Pero eso no era todo. Observen como quedaba desde otro punto de vista, donde se marca a las claras el problema de desvío que tenía.


Lo que faltaba era conseguir unir la figura al soporte. Para eso hice uso de un delgado cable de cobre que tenía también en casa. Ensayé varias ideas antes de decidirme por una. Primero intenté por arriba, y después tomando los brazos de la figura. Pero no me convencían porque si quería sacarla del soporte, tenía que desarmar el arreglo de cable.



Así que finalmente desarrollé una opción similar a la que se ve en Toy Story 2. Para evitar que los bordes cortados del cable pudieran rayas la figura, con la pinza doblé las puntas hacia dentro, como puede verse aquí.



Aquí, el resultado final, para comparar con la situación anterior.


Como puede verse, 100% de mejora. Desde entonces la figura nunca más se cayó ni le pasó nada, y resulta muy fácil tomarla desde la base, como a mí me gusta, sin que se mueva para nada.

Con el tiempo y algo más de experimentación (muy necesaria, debido a que ciertas figuras son muy particulares) fue logrando otras soluciones un poco mejores, particularmente en lo estético. Pero eso lo contaré más adelante.